miércoles, 8 de octubre de 2014

Cómo actúa el Ello en nuestra psique


Introducción

     En el presente ensayo intento dar respuesta a la pregunta antes mencionada basándome en autores meramente psicoanalistas, donde me atrevo a comparar al Ello (y las otras instancias psíquicas de Sigmund Freud) con otros términos que sus seguidores aportaron al psicoanálisis, siempre pretendiendo señalar la parte más primitiva y natural de todo ser humano, donde están acumulados nuestros verdaderos deseos, nuestros impulsos y nuestros instintos.

Desarrollo

     Aunque “el uso de la palabra [Ello] se remonta a la época de Nietzche” (James Strachey, 1923), para hablar del Ello es necesario mencionar primeramente a Sigmund Freud, quien fue el que adoptó esta palabra dándole un significado diferente y más preciso junto con otras dos instancias psíquicas (el Yo y el Súper yo) formando así el aparato psíquico. Para Freud, el Ello es en parte todo lo reprimido, es la instancia o estructura del aparato psíquico más antigua, así que esta instancia actúa en la psique del bebé como única, permitiéndole a éste explorar y descubrir el mundo de manera que nada ni nadie le impida conocerlo tal cual es en su estado más natural; y sólo el enfrentamiento con los sujetos y la sociedad provocará en él la aparición del yo y consecuentemente del superyó.
James Strachey (1923) mencionaba que el propósito del Ello es lograr y vivir una y otra vez en el principio del placer. Y entonces cuando el niño enfrenta al ambiente y su sociedad fuera de casa se da cuenta de que hay reglas, existe la moral y la religión, y es en este darse cuenta que se genera el Yo, que empieza a empeñarse en hacer valer por encima del Ello el influjo del mundo exterior así como sus objetivos personales, es decir, se afana por remplazar el principio de placer por el principio de realidad (James Strachey, 1923).

“Para el yo, la percepción cumple el papel que en el ello corresponde a la pulsión. El yo es el representante de lo que puede llamarse razón y prudencia, por oposición al ello, que contiene las pasiones” (James Strachey, 1923, p. 27). Así que hasta aquí podemos llegar a la conclusión en relación a Sigmund Freud de que el Ello actúa sobre nosotros como aquella instancia capaz de satisfacer todos nuestros apetitos, nuestros deseos carnales así como motor para darle rienda todo impulso como la ira o el deseo sexual.

     Enseguida nos encontramos con uno de los más reconocidos seguidores de Sigmund Freud llamado Carl Gustav Jung quien en su teoría emplea el término de sombra. "La sombra representa cualidades y atributos desconocidos o poco conocidos del ego tanto individuales (incluso conscientes) como colectivos. Cuando queremos ver nuestra propia sombra nos damos cuenta (muchas veces con vergüenza) de cualidades e impulsos que negamos en nosotros mismos, pero que podemos ver claramente en otras personas" (Carl Gustav Jung, 1919-1928). Por eso me atrevo a equipararlo con el término de Ello que S. Freud manejaba solamente en el sentido de que ambos atribuyen a esta parte en nosotros como aquel sitio donde se encuentran nuestros impulsos, siendo importante mencionar la diferencia que radica en que el contenido encontrado en el Ello no necesariamente se reprime (es decir, no siempre se dirige al inconsciente) y en la sombra vemos que para que un contenido pueda depositarse ahí, es ya una cualidad el hecho de que se encuentre reprimido. Por esta observación citada, en un principio creí que quizás era más apropiado comparar la sombra de Jung con el inconsciente de Freud, sin embargo tomemos en cuenta que Jung también maneja su propio concepto de inconsciente tal como Freud, con la diferencia de que Carl G. Jung divide a éste en personal y colectivo.
Así que para que no haya malentendidos, tengamos en mente esta aclaración y hablemos, en este caso, de cómo actúa la sombra en nuestra psique.

Al igual que el Ello, la sombra empleada por Jung es un aspecto desconocido o no reconocido de toda personalidad que no solamente aparece en nuestros sueños, sino que puede manifestarse de muchísimas formas. Nuestra sombra actuando en nuestra psique puede hacer que hagamos un acto impulsivo o impensado, también puede aparecer cuando estamos cansados, bajo presión o estamos sufriendo una enfermedad.
En su mayor parte, la sombra se compone de deseos reprimidos e impulsos no civilizados que hemos excluido de nuestra auto-imagen. De modo que las motivaciones de ese tipo son percibidas como moralmente inferiores, por lo que también depositamos en la sombra ciertas fantasías así como resentimientos (Marie-Louise von Franz, 1992).
La sombra es tan sólo un poco inferior, primitiva, inadaptada y torpe. Inclusive contiene cualidades infantiles o primitivas que en cierto modo podrán vitalizar y embellecer la existencia humana, pero las costumbres (quizás el Súperyo) lo prohíben (C. G. Jung, 1919).

     Anwandter Rosa (1994) afirmó que estas características no reconocidas que son depositadas en nuestra sobra, a menudo se perciben a través de los demás a causa del mecanismo de proyección, el cual consiste en observar tendencias propias en otras personas que probablemente no correspondan a esas personas en realidad. Debido a la dificultad en reconocer y aceptar nuestra propia sombra, este mecanismo es una de las formas más usuales de adjudicar a los demás nuestros defectos y de esta manera no responsabilizarnos ni trabajar con ellos.

En palabras propias de C. Jung (1919-1928), todo aquello que rechazamos de nosotros mismos, pasa a ser nuestra sombra que es la suma de todo lo que no queremos, pero es necesario ocuparnos de estos aspectos porque lo que rechazamos en nuestro interior, desencadenará una reacción de angustia y repulsión cada que encontremos estos mismos aspectos en el mundo exterior.

Las proyecciones nublan nuestra percepción respecto al prójimo, y de ese modo debilitan la posibilidad de relaciones humanas auténticas. Y una desventaja adicional que recae más en lo personal. Y esta es que una parte de nuestra personalidad permanece en este lado, resultando así que constantemente hagamos cosas que apoyarán ese lado (M. L. von Franz, 1992).

La confrontación de la conciencia con su sombra es una necesidad del ser humano. Vale la pena de pasar por este proceso de llegar a un acuerdo con “el otro” que hay en nosotros, porque así logramos conocer aspectos de nuestra naturaleza (C. G. Jung, 1919).

     Otro de los seguidores de Sigmund Freud que también plantea un concepto parecido al Ello es Ronald D. Fairbairn, quien establece su propia estructura endopsíquica conformada por cinco instancias psíquicas (Fairbairn, 1944). La explicación de cada una de ellas se nos ofrece de forma clara, con sus aspectos originales así como también se pueden superponer con conceptos de Sigmund Freud como el Superyó con el Yo Central y el Ello con el Yo Libidinal, que es el que nos interesa exponer.

Fairbairn (1952) decía que la finalidad de la libido no era la obtención del placer, sino su relación misma con el objeto de placer. Para él, la libido consistía en <<el impulso vital fundamental en el ser humano para convertirse en persona>> (Guntrip, 1968, p. 119).
El lactante tiene originalmente un Yo unitario, que se desarrolla naturalmente, es decir, como una unidad, si recibe cuidados maternos buenos, sin embargo se escinde, como autodefensa, si el entorno es insatisfactorio.
Una segunda parte, el Yo libidinal o <<auténtico sí mismo>> que es el que pretendo comparar con el Ello, permanece sin desarrollarse si el Yo central o unitario quedó escindido, recordando así lo que podría haber sido pero no pudo ser debido a que quedó truncado a causa de una asistencia materna inadecuada.
La tercera parte se convierte en el Yo antilibidinal (Superyó pudiera ser) que representa la lucha de la persona por existir en ausencia de un entorno facilitador. Mientras que el Yo libidinal actúa en nuestra psique de manera tal que intenta establecer buenas y satisfactorias relaciones objetales a fin de poderse desarrollar, el Yo antilibidinal se da cuenta de que no puede progresar y por lo tanto intenta reprimir al Yo libidinal, de modo que la persona intenta vivir sin la ayuda de otros. Y por otro lado el Yo central trata de conformar todo este conflicto.

Cuando el sentimiento de seguridad falta en un lactante, el Yo libidinal se retira (Fairbairn, 1952). El resultado de un Yo libidinal ausente en nuestra psique es un adulto que, aunque posea talento y tenga éxito, carecerá de vitalidad y se caracterizará con sentimientos de inutilidad, así como una dificultad por experimentar sentimientos intensos o para comprometerse de cualquier forma. “Una persona así aparece, durante el psicoanálisis, como alguien que no pone auténtico cariño en nada” (J. Turnner, 1986).

     Así vemos que la teoría de Freud acerca de las pulsiones del Ello fue útil para llamar la atención sobre la sexualidad infantil, sin embargo ha sido sustituida por otras teorías del desarrollo del Yo, donde destaca más el papel de los padres y los efectos en el desarrollo del Yo del infante.

     Luego encontramos a Karen Horney (1951) con los conceptos de el Yo real y el Yo ideal, los cuales quiero equiparar con el Ello y el Superyó respectivamente aclarando que me atrevo a hacerlo debido a que el primero es un término que comprende todo lo que la persona es en un momento dado, y se hace referencia a él cuando las personas dicen que quieren conocerse tal cual son. Tanto el Ello como el Yo real se refieren a lo que la persona realmente siente, quiere, desea. Si la vida psíquica se rigiera por esta instancia como el centro más vivo, seríamos y haríamos lo que somos naturalmente.
Cabe aclarar que comparé al Ello de Freud con el Yo real de K. Horney estrictamente por la razón mencionada.

Cuando el Yo real actúa en nuestra psique de forma fuerte y activa, permite tomar decisiones y asumir la responsabilidad de sus acciones, por lo tanto, conduce a una sensación de unidad, de totalidad. Para Horney (1950), el yo real es la fuente de fuerzas emocionales, de las energías constructivas y facultades de juicio.
El yo real, como Horney lo plantea, a mi juicio debería ser el conductor de nuestras vidas (de manera manejable, claro) ya que es quien representa en definitiva la imagen pura, innata, natural, primitiva de la persona, y representa sus impulsos y deseos reales.

Pues si estos impulsos y deseos no se satisfacen, el ambiente comienza a ser percibido por el individuo como hostil acompañado con un sentimiento de frustración de sus necesidades, lo que lo lleva hacia una separación con su Yo real (Dicaprio, 1989). Esto hace que la persona cree un ideal alto, e intenta alcanzarlo en la fantasía porque en la realidad ve que no existe. Y es este fantasear continuo y vívido que hace remplazar su yo real por un yo ideal (Honrney, 1939). De esta forma el individuo se enajena y asume sentimientos, pensamientos, motivos y acciones como propios pero en realidad son venidos de su yo ideal (el Superyó en mi opinión). Y esta condición, que en un principio fue un conflicto entre necesidades encontradas (Horney, 1939), es lo que la autora llama neurosis (Horney, 1950).

El yo ideal es lo que el neurótico cree que puede llegar a ser. Los rasgos particulares del yo real están establecidos por factores reales de la personas, así que los ideales del yo ideal se basan en las potencialidades del yo real. Los componentes del yo ideal son inconscientes, por esto el individuo confunde las demandas de su ideal con las que sí puede cumplir con su yo real.
El yo ideal es un obstáculo al crecimiento porque los ideales de esta imagen no son una verdadera motivación para el sujeto sino que son ideas fijas que cree ciertas y que son veneradas por él. La persona no es capaz de ver sus errores, sino que los niega para poder mantener su yo ideal intacto (Horney, 1945).

Conclusión

     Podemos ver que el Ello/la Sombra/el Yo libidinal/el Yo real es una instancia o una imagen en nuestra psique donde está resguardado todo aquello que nos rige desde que nacemos, y quizás desde que nos gestamos en el vientre. La diferencia entre ellas radica en que cada una se forma (o no logra formarse) en diferentes etapas del desarrollo humano, y la grande e interesante similitud que tienen se encuentra en que es imposible para cualquier individuo ocultar esta parte por mucho tiempo. Ha de manifestarse a través de sueños, intuiciones, imágenes que surgen en la mente, actos fallidos y proyecciones mayormente.

Me encantó haber elegido este tema de investigación porque mediante ella pude darme cuenta de que es responsabilidad de cada persona hacernos cargo de este contenido depositado ahí, y de esta manera ser más libres sintiéndonos dueños de nuestro camino. De no ser así, esta parte reprimida en nuestra psique seguirá actuando de tal manera que nos saboteará y no nos permitirá crecer plenamente. Puede llegar a frenar la expresión de nuestra auténtica forma de ser y sentir.

El encuentro con esta parte implica una confrontación con uno mismo: un encuentro con nuestro inconsciente, con aquello de lo cual no siempre nos damos cuenta pero que aun así ejerce un efecto en nuestras vidas que puede llegar a sorprendernos

Bibliografía
                              
·         James Strachey (1923). Volumen XIX: El Yo y el Ello y otras obras: Amorrortu Editores.
·         Marie-Louise von Franz en conversaciones con Fraser Boa (2007). El Camino de los Sueños: Editorial Cuatro Vientos.
·         Anwandter Rosa (1994). Lexicón Junguiano: Editorial Cuatro Vientos.
·         Abello Blanco, A. (2010). Reseña de la obra de C. Rodríguez Sutil “Introducción a la obra de Ronald Fairbairn”: s/e.
·         Johanna Turner (1986). El niño ante la vida: enfrentamiento, competencia y cognición: Editorial Morata.
·         Cristian Morales (2001). El “yo” según Karen Horney Y Carl Rogers: s/e.
·         Rebeca Retamales Rojas (2007). Ponencia presentada en la Conferencia internacional “El Arte de la Paz”

martes, 10 de diciembre de 2013

Puede ser así

Si la vida fuera un día
Ni siquiera sé que haría
Dejaría de pensar en tonterías
Agarraría mi maleta y partiría de repente
Sin pensarlo ni un segundo
Sin saber dónde me iría
Si la vida fuera un día
Saldría en busca de alegría,
De sitios y de nuevas compañías
Nada me pararía
Nadie me lo impediría
Sería libre, y sólo a mi corazón escucharía
Si la vida fuera un día
Muchas cosas cambiaría
Dejaría de guardar cada secreto
De fingir en situaciones
De vivir de ilusiones
Si la vida fuera un día
Nada me preocuparía –tan sólo disfrutaría
Mi vida sería mía
Fuera los problemas, los errores, los esquemas
Las discusiones, las penas
De estos la vida está llena
Si la vida fuera un día
Fuera un caos –en serio
Dejaría la cabeza para usar el corazón
Me artaría de duvalines, cheetos naranja y pastel de zanahoria
Y si la vida fuera un día
Ese día sería increíble
Cumpliría cada sueño
(Siento que sería posible -pienso que todos lo harían)
Miento si te dijera que no lo haría
Si la vida fuera un día
No sé
Tal vez Las Vegas, Miami, Berlín, París
Roma, Venecia, quizás Madrid
O ¿qué pasa?
Que a lo mejor me quedo en casa
Quizás sería un día más
Estaría en el sofá viendo alguna peli buena
Estaría sola en mi cama
Olvidándome del mundo mientras el mundo me llama
Si la vida fuera un día
Sería un sueño
Seguro sé que al despertar
Vería la misma historia de siempre
Pero al menos en mi sueño encontré lo que buscaba

Si la vida es un día que sea un sueño eternamente

martes, 5 de noviembre de 2013

Por qué no buscar

He aprendido más y mejor acerca del amor, y he resuelto varias de las preguntas que antes me frustraban.
Suficientes respuestas para darme cuenta qué es amar realmente.
Por ejemplo, quitarme la idea de que amar significa sufrir.

Aprendí que cuando alguien es para ti… entonces ¡lo es! Lo que sucede es que a veces nos aferramos a la (ilusión de) permanencia y es muy difícil entender que hay factores que no dependen de nosotros mismos. Sí, cuando pretendemos tener todo bajo control es cuando más nos lastimamos: “manipulamos” el tiempo, el espacio y la manera (el momento).
Pueden ser tres hechos:
*Que seamos uno para otro pero no sea el momento. Creemos que como las circunstancias no nos apoyan entonces no va a funcionar nunca, y esa ansiedad porque resulte nos desilusiona.
*Que sea el momento pero no sea la persona más adecuada. Y como estamos tan enfocados en esa persona no permitimos que ese ‘momento’ pueda realizarse.
*Que no sea el momento ni la persona indicada. Es en este punto donde nos resta esperar… confiar aunque la única respuesta sea esperar.





Alguna vez leí que el verdadero amor te otorga libertad total para ser tú mismo/a… Considéralo ;)



lunes, 21 de octubre de 2013

Palabras

Si te digo que te quiero, te estaría mintiendo
Porque lo que yo siento por ti nadie en este mundo lo ha estado sintiendo.
Ayer nos dimos tantos besos, parecíamos locos,
Hoy te quiero dar mil más porque me parecieron pocos.
Quiero decirte que encontré a un niño tan hermoso,
Si quieres conocerlo, párate en el espejo ;)
¿A poco no? Con esas pestañas achinadas que a mí mente vuelven loca,
Y es que cuando estoy contigo de todo me río;
Gracias por ser la persona en quien más confío.
Le pido a Dios que me dé más años para vivir contigo.
Y es que prefiero estar contigo que hacer otra cosa…
Mi hermoso niño, varios años hay de diferencia,
Pero ambos nos amamos, y eso es lo único que me interesa.


martes, 1 de octubre de 2013

Ni un grito

Es tan difícil explicar que no sé cómo empezar.
Y hablar de ti sin cuidar el exagerar
(Aunque me tachen de cursi o de loca…
Si es por ti, lo que me digan es poco).
Es tan de explicar que no sé cómo empezar,
Es tan difícil de sacar lo que te quiero decir…
Quiero gritarte que te quiero hasta perder la voz,
Quiero llevarte más allá de los sueños,
Y es que los sueños parecen fantasías

Que desaparecen con el sol de cada día…
Todo cambia cuando te tengo cerca,
Y es que de tus labios no me quiero quitar.
Y no sé si estoy mal, pero te quiero para mí nada más, sí.
Puedo contarte las escenas de una en una,
Puedo colgarme de la rueda de la fortuna,
Puedo quedarme en medio de la calle,
Puedo tomar tu mano mano, y gritar sin que me callen,
Puedo meterte conmigo en el ropero y descubrir un mundo,
Puedo mirarte y que unas horas se vuelvan segundos…
Puedo apostarte a ti aunque me quede sin nada.
Quiero llevarte más allá de los sueños,
Y es que los sueños parecen fantasías
Que desaparecen con el sol de cada día…


lunes, 30 de septiembre de 2013

Es libre para que sea amor

Sigo siendo libre.
Nada es complicado a tu lado, tú me haces libre.
Estoy irreconocible desde que te conocí,
Más viva y más sensible porque estás aquí.
Porque te quiero, por encima de cualquier ‘pero’.
Haces que sólo sepa hablar con el corazón primero (y te quiero).

Por ti, saltaré todas las vallas, vayas donde vayas.
Treparé por tu espalda hasta llegar a tu cuello,
Para acariciar tu oído y definirte lo más bello.
Todos tus detalles, todos tus destellos
Son astros en el cielo,
Y no puedo vivir sin ellos.
¿No crees que es lógico que mi obsesión es
Pintar en tu cara sonrisas?
La mayor de mis pasiones.
Siempre sabes ser mi guía y mostrarme las direcciones,
En mis momentos de duda ante las duras decisiones.

Ya ves, ahora todo son celebraciones.
Tu amor me hace libre, y a tu amor me entrego.
Estaré allí cuando llores y cuando rías,
En tus días de melancolía y en tus alegrías.
Estaré allí cuando duermas y cuando sueñes,
En tus miedos más profundos y en tus noches más frías.
Tu aroma impulsa mi pluma,

Y es que tus ojos son dibujos que hablan de cómo te sientes.
Cuando vamos paseando, conversando,
Cuando ves que te estoy mirando, sacando mi lado más tierno,
Estudiando tus movimientos bajo el sol.
Siempre firme ante cualquier adversidad,
Entré en el tren de la vida contigo hacia la libertad.
Y así es tu amor, como un suspiro de tu boca
Que hace mi sueño tranquilo.

Ya todo tiene sentido,
Incluso la muerte exaltando este amor vivido.
Tu amor me hace libre, y así de libre lo digo…
Mírame, ámame, sabes que tu amor me hace libre.
No pasa el tiempo si te tengo al lado,
No existen sombras, desde que has llegado me has iluminado.
Tócame, siénteme, sabes que tu amor me hace invencible.
No pasa nada malo porque estás a un lado,
Tu amor hace libre a esta loca enamorada.

jueves, 26 de septiembre de 2013

martes, 24 de septiembre de 2013

Amar sin apegos

Cuán potentes pueden ser las palabras.
Me he puesto a pensar en el compromiso que conlleva decir algunas frases…
Te amaré por siempre.
Siempre contarás conmigo.
Estaremos juntos por siempre.
Nunca te fallaré.
Nunca voy a dejarte.
Y así, pudiendo mencionar frases cada vez más comprometedoras.

¿De quién será la decisión de permanecer con alguien? Por una parte es el compromiso entre ambos lo que define gran parte de esa decisión; pero no es todo. Existen más factores que lo determinan. Lo que ocurre a través del tiempo, la voluntad de Dios (si le pedimos que nos someta), etcétera.
Ojalá mis palabras fueran tan fuertes para decirle a quien amo que “voy a estar con él para el resto de mi vida”… desgraciadamente no está en mí prometer tal acuerdo aunque yo así lo quiera.

La ilusión de permanencia a veces nos lleva a cometer faltas en lo que decimos: un ‘nunca’, un ‘siempre’ salen sobrando cuando después en el futuro, que se vuelve nuestro presente, quedamos advertidos que así prometamos cien veces, nuestras palabras no tienen toda la influencia.

Estoy de acuerdo que en las emociones no se manda. Una emoción es una reacción fisiológica que permite adaptarnos a determinados estímulos que recaen sobre nosotros desde el ambiente que nos rodea. Qué más que recibirlos con gracia, ¿no?
Sí, son las emociones las que nos hacen sentir muchísimas cosas cuando vemos a la persona amada, desde la más alta y lujosa ilusión. Nos sentimos soñados. Es ahí cuando decimos que “nos dejamos llevar por la emoción”.

Por experiencia, también estoy de acuerdo que cuando hemos pronunciado una de esas frases mencionadas arriba es porque realmente se sienten. Hasta se crea la necesidad de decirlas para menguar de alguna manera el “amor” que sentimos dentro.

Sin embargo, una cosa son las emociones, otra cosa es el pensamiento y de ahí, otra cosa son los sentimientos.
Está comprobado que una emoción no dura mucho (al menos que pienses constantemente en lo que la causó). Así que podemos esperar 5 minutos, y pensar tranquilamente si es necesario comprometerte de tal manera con tan pesadas frases.

Reconozco que sí he dicho frases de ese tipo en el pasado, pero terminé dándome cuenta que no se cumplieron. Que palabras son palabras, y se las lleva el viento.
Ni amé por siempre, ni me quedé por siempre con quien pretendí, ni me casé con él y, por supuesto, dejó de ser el amor de mi vida.

Ahora prefiero disfrutar el presente, vivir en intensidad y agradecer por la persona que ahora está a mi lado. Ya no quiero mentir. Prefiero callar a decir algo sostenido por la emoción.
Me siento mejor, porque sé que cuando le digo algo es realmente auténtico, es venido de los sentimientos, y ahí sí me comprometo.

Esas frases existen, lo sé, pero en mi opinión pienso que son malas conjugaciones. No basta sentirlas y decirlas, sino demostrarlas. Y como un ‘siempre’ y un ‘nunca’ no sólo depende de nosotros, mejor evitarlos. ¿Para qué decir a mi pareja lo que no voy a poder demostrar?

Y si las frases que mencioné al principio parecen fuertes. He pensado otras con cierto grado de necesidad y dependencia.
No puedo vivir sin ti.
Sin ti mi vida no es nada.
De qué me sirve vivir si no estás conmigo.
Te necesito.
Tú me haces feliz.
No puedo olvidarte.
Nunca encontraré a nadie mejor que tú.
En fin, de estas hay un montón; tan sólo de una canción puedo sacar unas quince si me lo propongo.
No, yo no caigo… estas frases no son románticas.
¿Por qué sentirse desdichado cuando somos solteros? Hoy en día los medios comunicación aseveran cosas que seguro los autores mismos no están dispuestos a cargar sobre sí.

“AMAR SIN APEGOS ES AMAR SIN MIEDO. EL AMOR ES LA OPERACIÓN POR LA CUAL NOS ADAPTAMOS AL OTRO, SIN DEJAR DE SER UNO MISMO. PODEMOS SUJETARNOS DESPACIO Y TIERNAMENTE, COMO QUIEN NO QUIERE LASTIMAR NI LASTIMARSE. ES UNA UNIÓN MARAVILLOSA DE DOS SERES QUE PARECEN UNO”.

“CUANDO ESTÁS EN UNA RELACIÓN EN LA QUE NO TE AMAN COMO QUISIERAS O NO TE RESPETAN, PERO SIGUES ALLÍ AFERRADO (A) PESE A TODO, ESPERANDO EL MILAGRO DE LA RESURRECCIÓN IMPOSIBLE, PASASTE LOS LÍMITES DEL AMOR RAZONABLE E INTELIGENTE”.

“NO PODEMOS VIVIR SIN AFECTO, NADIE PUEDE HACERLO, PERO SÍ PODEMOS AMAR SIN ESCLAVIZARNOS. EL SANO DESAPEGO NO ES MÁS QUE UNA ELECCIÓN QUE NOS DICE A GRITOS: EL AMOR ES AUSENCIA DE MIEDO”.

“¿QUÉ PASA SI EL OTRO NO SE ANGUSTIA CON NUESTRA AUSENCIA, ¿QUÉ PASA SI NUESTRA PAREJA NO SIENTE CELOS? […] UNA COSA ES AMAR SINCERAMENTE Y OTRA AMAR ESCLAVIZÁNDOSE, UNA COSA ES DEFENDER EL LAZO AFECTIVO Y OTRA AHORCARSE CON ÉL. EL EQUILIBRIO ADECUADO EN EL AMOR, ES CUANDO LAS DEMANDAS DE LA PAREJA Y LAS NECESIDADES PROPIAS SE ACOPLAN RESPETUOSAMENTE POR AMBAS PARTES.”

“CUANDO DECIMOS QUE EL APEGO CORROMPE QUEREMOS SIGNIFICAR QUE ME IDENTIFICO CON ALGUIEN DE TAL MANERA QUE NO PUEDO VIVIR SIN ÉL, QUE MI FELICIDAD DEPENDE DE ALGO AJENO A MÍ A LO CUAL PERTENEZCO. NO PUEDES POSEER LO QUE AMAS, SÓLO DISFRUTARLO. DE AHÍ QUE DEPENDER ES ESCLAVITUD, ES DOBLEGAR LOS PRINCIPIOS Y SER DEL OTRO. AMAR ES SER LIBRO PSICOLÓGICA Y EMOCIONALMENTE; SIN AMOS.”

“AMAR SANAMENTE ES ENREDAR DOS EGOS CON EROTISMO Y TERNURA, SABIENDO, POR LAS DUDAS,  CÓMO SE DESATA EL NUDO. SI NO LO SABES, YA TE PERDISTE EN EL OTRO, Y AUNQUE ESTÉS APARENTEMENTE FELIZ, HABRÁS DEJADO DE SER TÚ.”

“NO NECESITO POSEER PARA AMAR. NO QUIERO SER EL DUEÑO DE QUIEN AMO. NO QUIERO CONQUISTAR NI TOMAR: AMAR NO ES UN ACTO DE GUERRA […] NO TE POSEO, TE DISFRUTO MIENTRAS ANDAS RONDANDO POR MI VIDA; Y ESO ES MUCHO.”

Walter Riso – Amar o depender.
  

lunes, 23 de septiembre de 2013

Amor como el perfume

El amor es como las fragancias.
En general se denominan como “perfume”,
Pero cada una huele y se siente distinto.
Una fragancia puede gustarme porque me recuerda algo,
Así cada una me atrae por alguna cosa en específico.
Una que me gusta para una ocasión, y otra para más de una.
No pueden medirse o priorizarse,
No puedo determinar cuál es mejor;
Porque cada una es especial.
Aunque, sabemos que en las emociones no se manda,
Seguro una fragancia puede tener mayor "imponencia" que otra
Por lo que causa en mí al olerla.
...Ningún tipo de amor es en realidad puro amor.